SOMOS

A medida que pasa el tiempo y voy madurando, mi autoterapia se profundiza mas; lo noté porque cuando “cierro”  los famosos círculos (de los que hablé en algún posteo anterior)  me siento liberada, sin peso; pero sobre todo,  generan cambios radicales en mi vida.   Entre tanta conclusión, descubrí que  “vamos siendo lo que es nuestro pasado” ; él deja sus huellas incondicionalmente marcadas para siempre y nosotros aprendemos a vivir con ellas.

Estan las buenas que nos benefician y la malas que se transforman en mochilas invisibles y pesadas que cargamos hasta que logramos despojarnolas.  Pero lo que quiero destacar principalmente es, que si conociéramos mas el pasado de las personas, comprenderíamos mas sus actitudes y formas de manejarse en la vida (aunque no las justifiquemos)  y viviríamos todos mejor.   Ahora bien, cuando se llega a “esa” etapa, nos encontramos con una bifurcación en la elección; un camino es comprender para luego con el suficiente valor,  lograr perdonar y/o perdonarnos;  y el otro es,  continuar cargándo las mochilas e ir enfermándonos fisica, mental y espiritualmente hablando; y me refiero a  “cargar la mochilas” por : – por propia elección, – como defensa o temor inconsciente o – sencillamente por falta de coraje.   Personalmente he experimentado ámbos caminos, y obviamente fué la elección del primer camino,  la que me liberó de grandes pesos. Atención! eso no significa que no haya sentido dolor y haya tenido que sortear distintos obstáculos en el proceso; pero les  garantizo que indudablemente,  vale la pena.   Además de la inmensa satisfacción, liberación, paz y armonía que llega con el perdón, es crecer,  evolucionar, madurar, subir un escalón mas en el trayecto de ser mejores personas; y queda a la vista el dinamismo continúo en el que  nos desarrollamos, ese movimiento propio que tiene la vida.               Saquen sus propias conclusiones…





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